Saltar al contenido
OcioGalicia

La sequía se extiende por Galicia: 123 municipios están afectados por la escasez de agua

La Xunta declaró el 15 de octubre la sequía prolongada en Galicia-Costa: 32 municipios están en alerta o con medidas equivalentes y 91 en prealerta, con los embalses en el 48,4 % en Galicia-Costa y el 53,1 % en el Miño-Sil.

Superficie del embalse de Cecebre, entre Abegondo y Cambre (A Coruña), con arbolado en la orilla y cielo nuboso; imagen de archivo
Foto: chicadelatele · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · Créditos

Galicia afronta un otoño marcado por la falta de lluvias y el descenso de las reservas de agua. La situación ha llevado a la Xunta a declarar la sequía prolongada en toda la demarcación hidrográfica de Galicia-Costa, mientras que 123 municipios están incluidos en zonas con distintos niveles de escasez de agua.

La decisión se tomó el 15 de octubre, después de que la Oficina Técnica da Seca analizase la evolución de los indicadores hidrológicos y constatase una reducción sostenida de las precipitaciones. De los 123 municipios afectados total o parcialmente por la escasez en Galicia-Costa, 32 están en alerta o sujetos a medidas equivalentes y otros 91 permanecen en prealerta.

La declaración vuelve a poner el foco en la disponibilidad de agua en las ciudades, las zonas rurales y las actividades económicas que dependen de los recursos hídricos. Sin embargo, no significa que toda Galicia se encuentre en la misma situación ni que se hayan impuesto restricciones generales a la población: las medidas dependen del estado de cada sistema de abastecimiento.

Los embalses de Galicia, por debajo del 50% de su capacidad

Los datos hidrológicos publicados a mediados de octubre muestran que las reservas se encuentran en niveles ajustados en las dos grandes demarcaciones hidrográficas que afectan a Galicia.

Según la información de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil del 14 de octubre, las reservas de esta demarcación se situaban en el 53,1 % de su capacidad. En Galicia-Costa, el nivel era del 48,4 %, de acuerdo con los datos del mismo periodo.

Estas cifras corresponden al volumen total almacenado en los embalses de cada demarcación, por lo que no deben confundirse con las reservas específicas destinadas al abastecimiento de agua potable de cada municipio.

La situación resulta especialmente relevante porque el nivel de los embalses no es el único indicador que determina si existe riesgo de escasez. También se tienen en cuenta las precipitaciones acumuladas, los caudales de los ríos, las previsiones meteorológicas y las necesidades de consumo.

La evolución de las próximas semanas será determinante para comprobar si las lluvias del otoño permiten recuperar las reservas o si la falta de precipitaciones continúa reduciendo el margen disponible.

¿Qué zonas de Galicia están más afectadas por la sequía?

La situación no es homogénea en todo el territorio gallego. La declaración de sequía prolongada afecta a Galicia-Costa, mientras que los niveles de escasez varían entre los distintos sistemas de abastecimiento.

Pontevedra y el litoral de A Coruña, entre las zonas con más presión

La situación es especialmente delicada en algunos sistemas de las provincias de Pontevedra y A Coruña. Entre las áreas que han llegado a estar en alerta o con medidas equivalentes figuran:

  • El sistema del río Lérez y la ría de Pontevedra.
  • El sistema del río Anllóns y la costa de A Coruña hasta el límite con Arteixo.
  • El subsistema de Baiona, sometido a medidas equivalentes a las de una situación de alerta.

En estos territorios, la escasez de agua puede implicar limitaciones para determinados usos no esenciales, según las medidas que establezca la administración competente.

En otras zonas de Galicia-Costa se mantiene la prealerta, una fase que permite intensificar la vigilancia y promover el ahorro antes de que el problema requiera medidas más estrictas.

¿Qué ocurre en Lugo y Ourense?

La situación también debe analizarse desde la demarcación hidrográfica del Miño-Sil, que comprende una parte importante del interior gallego. Esta cuenca tiene indicadores y mecanismos de seguimiento propios, por lo que no se le pueden trasladar automáticamente las medidas aprobadas para Galicia-Costa.

Los datos de mediados de octubre situaban sus reservas totales en el 53,1 %. Aun así, un nivel global de embalses relativamente superior al de Galicia-Costa no descarta problemas locales: los ríos, los manantiales y los sistemas de abastecimiento pueden evolucionar de forma diferente según la zona.

Por ello, para conocer la situación de un municipio concreto es necesario consultar los avisos de su ayuntamiento y de la confederación hidrográfica correspondiente.

¿Hay restricciones de agua en Galicia?

La principal duda para los ciudadanos es si la declaración de sequía implica limitaciones inmediatas en el consumo doméstico.

La Xunta ha aclarado que la declaración de sequía prolongada no impone por sí misma restricciones en el uso del agua. Su función es constatar que las precipitaciones se mantienen por debajo de los niveles habituales durante un periodo prolongado.

Las limitaciones dependen de la situación de escasez de cada sistema de abastecimiento y de las decisiones adoptadas por las autoridades responsables.

En las zonas en alerta pueden establecerse medidas obligatorias para reducir el consumo de agua potable en determinados usos. En prealerta, las actuaciones se orientan principalmente a la prevención y al ahorro, aunque las medidas concretas deben comprobarse en cada municipio.

Por tanto, los vecinos no deben interpretar que la declaración afecta de igual manera a todos los concellos gallegos. Lo importante es conocer qué fase se aplica en su zona y si existe alguna orden municipal específica.

Qué consecuencias puede tener la sequía para los gallegos

La falta de precipitaciones puede tener consecuencias que van más allá del nivel de los embalses. Si la situación se prolonga, la presión sobre los recursos hídricos puede afectar a los hogares, las actividades económicas y los ecosistemas.

1. Posibles limitaciones en los usos no esenciales

En los sistemas que alcancen niveles elevados de escasez, las administraciones pueden limitar actividades que consumen cantidades importantes de agua potable sin ser imprescindibles.

Entre ellas pueden encontrarse el llenado de piscinas, el riego de jardines o la limpieza de calles con agua a presión, siempre que así lo establezcan las medidas aplicables en cada zona.

2. Más dificultades para el campo y la ganadería

La falta de lluvia puede reducir la humedad del suelo y la disponibilidad de agua para cultivos, explotaciones ganaderas y otras actividades agropecuarias.

El impacto depende del tipo de explotación, de las reservas disponibles y de la duración del episodio seco. Si las precipitaciones no se recuperan, el sector primario puede necesitar adaptar sus consumos y su planificación.

3. Descenso de los caudales de los ríos

La reducción de las lluvias también repercute en los ríos y otros ecosistemas acuáticos. Cuando disminuyen los caudales, aumenta la importancia de mantener los niveles ecológicos necesarios para preservar los hábitats y la calidad del agua.

La gestión durante los periodos de sequía debe equilibrar las necesidades de abastecimiento con la protección ambiental y las obligaciones de los planes hidrológicos.

4. Mayor presión sobre los sistemas de abastecimiento

Los municipios que dependen de reservas reducidas o de fuentes de agua sensibles a la falta de lluvias pueden necesitar reforzar la vigilancia, reducir pérdidas en las redes o estudiar alternativas de suministro.

La planificación es especialmente importante en zonas donde el abastecimiento depende de pocos recursos o donde se producen aumentos estacionales de población y consumo.

Por qué Galicia puede sufrir sequía pese a ser una comunidad lluviosa

La imagen de Galicia como territorio húmedo no impide que se produzcan episodios de sequía. La disponibilidad de agua depende no solo de cuánto llueve a lo largo del año, sino también de cuándo lo hace, cómo se distribuyen las precipitaciones y qué capacidad existe para almacenar el agua.

Un invierno lluvioso no garantiza reservas suficientes durante los meses posteriores si las precipitaciones se concentran en un periodo corto y después se encadenan semanas secas.

Además, la lluvia no se traduce de forma inmediata en una recuperación equivalente de los embalses. Parte del agua se infiltra en el terreno, alimenta los ríos o se pierde por escorrentía, mientras que otra parte debe permanecer en los cauces para mantener el funcionamiento de los ecosistemas.

La evolución de la sequía depende, por tanto, de varios factores: la precipitación acumulada, las temperaturas, la evaporación, los caudales fluviales, el consumo y la capacidad de regulación de los recursos hídricos.

Qué pueden hacer los ciudadanos para ahorrar agua

Aunque la gestión de las reservas corresponde a las administraciones y a los organismos responsables del abastecimiento, los hogares pueden contribuir a reducir la demanda.

Algunas medidas sencillas son:

  • Reparar los grifos y las cisternas que pierdan agua.
  • Evitar dejar correr el agua mientras se lavan los dientes o se enjabonan las manos.
  • Utilizar la lavadora y el lavavajillas con cargas completas.
  • Reducir el uso de mangueras para limpiar patios, terrazas y vehículos.
  • Regar las plantas de forma moderada y aprovechar el agua de lluvia cuando sea posible.
  • Seguir las recomendaciones municipales y respetar las restricciones que puedan establecerse.

Estas medidas no sustituyen la planificación hidrológica ni resuelven por sí solas una sequía prolongada, pero ayudan a evitar consumos innecesarios cuando las reservas son limitadas.

Qué puede pasar en Galicia durante las próximas semanas

La evolución de la situación dependerá de las precipitaciones que se registren durante el otoño y de la respuesta de los embalses y los ríos. Las administraciones continuarán revisando los indicadores para decidir si es necesario mantener, modificar o ampliar las medidas de vigilancia y ahorro.

La declaración de sequía prolongada en Galicia-Costa confirma que el déficit de lluvias se ha mantenido durante un periodo suficiente como para activar este mecanismo del plan especial de sequía. Sin embargo, la escasez de agua no es igual en todos los municipios y la situación puede cambiar a medida que se actualicen los datos.

Para los ciudadanos, la recomendación más útil es consultar las comunicaciones oficiales de su ayuntamiento y de Augas de Galicia o de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, según corresponda. Así podrán conocer si existen medidas específicas para su zona y evitar confundir una declaración de sequía con una orden general de restricciones.

Fuentes oficiales

Información elaborada con datos publicados hasta el 19 de octubre de 2026. Los niveles de los embalses y las fases de escasez pueden variar con las nuevas mediciones y decisiones administrativas.