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Historia · 1467-1469

Las Guerras Irmandiñas: la gran revuelta gallega de 1467-1469

Qué fueron las Guerras Irmandiñas, por qué se levantó Galicia contra sus señores, cuántas fortalezas cayeron, cómo terminó la revuelta y dónde se recuerda hoy.

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Torre del homenaje almenada y muralla del Castelo de Moeche, escenario del Festival Irmandiño, bajo un cielo azul
Foto: Certo Xornal · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · Créditos

Las Guerras Irmandiñas fueron dos grandes revueltas populares contra el poder señorial en la Galicia del siglo XV. La más importante, la Gran Guerra Irmandiña (1467-1469), reunió a campesinos, vecinos de las villas y parte del clero y la pequeña nobleza en una irmandade (hermandad) que derribó buena parte de las fortalezas de los señores. Fue derrotada por la contraofensiva nobiliaria, pero dejó una huella profunda en la memoria histórica gallega, que hoy sigue viva en fiestas como el Asalto ao Castelo de Vimianzo.

Esta página explica qué ocurrió, quiénes fueron sus protagonistas, por qué fracasó y qué consecuencias tuvo. Forma parte de nuestra guía de la historia de Galicia.

Las Guerras Irmandiñas en resumen

  • Cuándo: la Gran Guerra Irmandiña, de la primavera de 1467 a 1469, con resistencias locales hasta 1470-1471. Hubo una revuelta anterior en 1431.
  • Dónde: el Reino de Galicia, entonces integrado en la Corona de Castilla.
  • Quiénes: la Santa Irmandade, una hermandad interclasista de villas, campesinos, clero y pequeña nobleza, frente a los grandes señores laicos y eclesiásticos.
  • Qué pasó: columnas irmandiñas tomaron o hicieron entregar un gran número de castillos y torres, que fueron derribados.
  • Cómo terminó: una contraofensiva de la nobleza, desde 1469, derrotó a las hermandades.
  • Qué dejó: la reconstrucción de parte de las fortalezas con trabajo forzado de los vasallos y, más adelante, la pacificación de Galicia por los Reyes Católicos.

Contexto: Galicia en el siglo XV

En el siglo XV, buena parte del territorio gallego estaba en manos de la nobleza y de la Iglesia, y la Corona tenía poca presencia directa. Casas como las de Osorio, Andrade, Moscoso, Sarmiento, Ulloa o Soutomaior dominaban amplias zonas desde sus fortalezas.

Las fuentes señalan varios factores que explican el estallido:

  • Hambre y epidemias. Las malas cosechas y las pestes, en especial la de 1466, empobrecieron a la población. La caída de las rentas llevó a algunos señores a exigir más a sus vasallos.
  • Abusos señoriales. Se acusaba a los señores de imponer una presión fiscal desmedida y de amparar a malhechores. Las fortalezas eran percibidas como refugios de robos y violencias.
  • Bienes eclesiásticos ocupados. Parte del patrimonio de monasterios y catedrales estaba en manos de nobles laicos, lo que perjudicaba también al clero.
  • Vacío de poder. Desde 1465, la guerra civil castellana entre el rey Enrique IV y su hermano, el infante Alfonso, debilitó la autoridad de la Corona.

El historiador Carlos Barros ha hablado de una «mentalidad justiciera» de los irmandiños: veían a los señores como malhechores y su revuelta como una forma de restablecer la justicia, no de atacar al rey.

Antecedentes: las hermandades gallegas

Las hermandades no surgieron de la nada. Según las fuentes consultadas, hubo antes varios intentos:

  • 1431, la Irmandade Fusquenlla. Surgió en las tierras de Nuño Freire de Andrade, por la dureza con que trataba a sus vasallos, y se extendió por Pontedeume, Betanzos y las diócesis de Lugo, Mondoñedo y Santiago. Su jefe, Roi Xordo, murió tras la derrota.
  • Hermandades urbanas. Según Barros Guimeráns, hubo una hermandad en Santiago entre 1418 y 1422, y hacia 1451 surgieron otras en las rías de Pontevedra y Arousa. Más tarde las hubo en A Coruña, Betanzos, Santiago, Muros y Noia.
  • La Hermandad castellana. En 1464 se celebró en Segovia la primera junta de la Hermandad General de Castilla.

Enrique IV autorizó la Santa Hermandad en Galicia, con intereses propios: debilitar a la nobleza rebelde, obtener aportaciones fiscales y recuperar el voto de Galicia en las Cortes. Según Lope García de Salazar, fue Alonso (o Afonso) de Lanzós quien canalizó la petición y obtuvo los capítulos del rey.

Cómo se organizó la Irmandade Xeral

A comienzos de 1467 la hermandad ya estaba organizada. En marzo, el cabildo y el concejo de Tui juraron sus capítulos, y el cabildo de Santiago aportó dinero. Se celebraron asambleas en Santiago, Lugo, Melide y Betanzos, y se acordó exigir a algunos señores la entrega de sus fortalezas para derribarlas.

La hermandad era interclasista: participaban nobles de rango bajo, clero, burgueses de las villas y campesinos. Se organizaba por comarcas, con milicias que se reunían para asedios y batallas. Esa amplitud le dio fuerza, pero también la hizo frágil cuando pasó el primer impulso.

La revuelta de 1467: caen las fortalezas

Hacia la primavera de 1467, las juntas dieron la orden de atacar las fortalezas. Un símbolo del inicio de la ofensiva fue el derribo del castillo de Ramiro, cerca de Ourense, el 25 de abril de 1467. Un testigo de un pleito posterior calculó las columnas irmandiñas en unos 80.000 hombres, una cifra que debe tomarse con cautela.

Castillo de Vimianzo (A Coruña), destruido en 1467 y reconstruido poco después
Castillo de Vimianzo (A Coruña), destruido en 1467 y reconstruido poco después Foto: Jl FilpoC · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Los principales jefes que citan las fuentes fueron:

  • Alonso de Lanzós, en la zona de Betanzos y Mondoñedo; tomó Pontedeume.
  • Pedro Osorio, en la zona de Compostela.
  • Diego de Lemos, en el sur de Lugo y el norte de Ourense.
  • Lopo Marino de Lobeira.

Muchos vasallos se volvieron contra sus señores y la nobleza quedó sin apoyos. El arzobispo Fonseca, Pedro Álvarez de Soutomaior (Pedro Madruga) y otros nobles huyeron a Castilla o a Portugal. El conde de Lemos, el señor más poderoso de Galicia, se refugió en Ponferrada. El 6 de julio de 1467, Enrique IV aprobó mediante una carta los derribos y reconoció la acción de la hermandad contra los malhechores.

¿Cuántas fortalezas se derribaron?

La cifra varía según la fuente: se habla de unas 130 fortalezas en trabajos divulgativos y de hasta 169 en estudios como el de Lojo Piñeiro. Tampoco se sabe cuántas se entregaron pacíficamente y cuántas se tomaron por la fuerza.

La contraofensiva nobiliaria y la derrota (1468-1471)

La situación cambió en 1468. La muerte del infante Alfonso y el pacto de los Toros de Guisando, por el que Enrique IV reconoció como heredera a su hermana Isabel, permitieron al rey reconciliarse con la nobleza. Dentro de la hermandad, las tensiones entre grupos sociales también aumentaron.

En la primavera de 1469, los señores contraatacaron:

  • Pedro Madruga entró desde Portugal con apoyo portugués y venció a campesinos cerca de Pontevedra.
  • En la batalla de Balmalige, el ejército nobiliario derrotó a unos 10.000 irmandiños que mandaba Pedro Osorio.
  • En julio de 1469, Santiago abrió sus puertas al arzobispo Fonseca.
  • Después, en el castro de Gundián, los señores vencieron a Lanzós, y el conde de Lemos recuperó Monforte.

Los señores pactaron con varias ciudades y siguieron combatiendo a quienes resistían. A Coruña, Pontedeume, Viveiro, Ribadavia, Lugo y Mondoñedo aguantaron hasta 1470-1471, y al final la hermandad fue derrotada.

Consecuencias de las Guerras Irmandiñas

  • Reconstrucción con trabajo forzado. Los señores impusieron a sus vasallos las serventías para reconstruir las fortalezas. Según las fuentes se levantaron de nuevo entre 63 y 73 fortificaciones, aproximadamente la mitad (o menos) de las derribadas, según la cifra que se maneje.
  • Represalias. Las fuentes no coinciden. Algunos historiadores sostienen que no hubo castigos ejemplares generales; otros hablan de castigos selectivos y de impuestos para costear la reconstrucción. El conde de Lemos habría rechazado ejecutar a los rebeldes por razones prácticas.
  • Los Reyes Católicos. Más tarde, Isabel y Fernando emprendieron la pacificación de Galicia, la llamada doma e castración do Reino de Galicia, con el derribo de fortalezas de nobles rebeldes.
  • Memoria. Carlos Barros sostiene que el Estado moderno solo pudo imponerse después de que los grupos populares derribasen de forma irreversible las fortalezas, físicas y simbólicas, del poder señorial. Es una interpretación historiográfica, no un hecho indiscutido.

Personajes de las Guerras Irmandiñas

  • Alonso de Lanzós: impulsor de la Irmandade Xeral y uno de sus principales jefes.
  • Pedro Osorio y Diego de Lemos: jefes irmandiños en Compostela y en el sur de Lugo y el norte de Ourense.
  • Roi Xordo: líder de la revuelta de 1431.
  • Pedro Madruga (Pedro Álvarez de Soutomaior): noble que encabezó la contraofensiva de 1469 desde Portugal.
  • Alonso de Fonseca: arzobispo de Santiago, que huyó durante la revuelta y volvió con los ejércitos señoriales.
  • El conde de Lemos: el señor más poderoso de Galicia, que huyó en 1467 y regresó en 1469.
Castelo de Soutomaior (Pontevedra), solar de Pedro Álvarez de Soutomaior, «Pedro Madruga»
Castelo de Soutomaior (Pontevedra), solar de Pedro Álvarez de Soutomaior, «Pedro Madruga» Foto: HombreDHojalata · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Dónde se recuerdan hoy las Guerras Irmandiñas

La memoria de la revuelta sigue presente en el calendario gallego:

Castillo de Moeche (A Coruña) durante el Festival Irmandiño
Castillo de Moeche (A Coruña) durante el Festival Irmandiño Foto: RamonMoeche · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Asalto ao Castelo de Vimianzo. Cada julio, la fiesta recrea el asalto a la fortaleza con un teatro participativo, concierto y pinchos irmandiños. Tienes toda la información en la ficha del Asalto ao Castelo de Vimianzo.
  • Festival Irmandiño de Moeche. En agosto, el castillo de Moeche acoge la recreación de su asalto y una fiesta medieval.
  • Los castillos. Fortalezas como la de Vimianzo, destruida en 1467 y reconstruida poco después, o la de Moeche, que acoge el festival, permiten ver el tipo de edificios que atacaron las hermandades.

Preguntas frecuentes sobre las Guerras Irmandiñas

¿Qué fueron las Guerras Irmandiñas?

Fueron revueltas populares del siglo XV contra los abusos de los señores gallegos. La más importante, la Gran Guerra Irmandiña (1467-1469), derribó numerosas fortalezas, pero acabó derrotada por la contraofensiva nobiliaria.

¿Cuándo fue la Gran Guerra Irmandiña?

Estalló en la primavera de 1467 y fue derrotada en 1469, aunque algunas ciudades resistieron hasta 1470-1471.

¿Quiénes lideraron las Guerras Irmandiñas?

Entre los jefes que citan las fuentes figuran Alonso de Lanzós, Pedro Osorio, Diego de Lemos y Lopo Marino de Lobeira. En 1431 la revuelta la encabezó Roi Xordo.

¿Cuántas fortalezas se derribaron?

Las cifras varían entre unas 130 y hasta 169 fortalezas, según la fuente. Tampoco se sabe con certeza cuántas se entregaron sin lucha y cuántas se tomaron por la fuerza.

¿Por qué fracasaron las Guerras Irmandiñas?

Influyeron la contraofensiva de la nobleza desde 1469, el fin del conflicto entre Enrique IV y el infante Alfonso, que permitió al rey reconciliarse con los señores, y las tensiones internas de una hermandad formada por grupos sociales muy distintos.

¿Qué consecuencias tuvieron las Guerras Irmandiñas?

Los señores reconstruyeron parte de sus fortalezas con trabajo forzado de sus vasallos, y los Reyes Católicos pacificaron después Galicia. Para algunos historiadores, la revuelta debilitó de forma duradera el poder señorial.

¿Dónde se recuerdan hoy las Guerras Irmandiñas?

En fiestas como el Asalto ao Castelo de Vimianzo, en el primer fin de semana de julio, y el Festival Irmandiño de Moeche, en agosto.

Fuentes y para saber más

Esta página se basa en las siguientes obras y artículos divulgativos:

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